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Audición: problemas y solucionesEs frecuente que en la vejez ocurran cambios físicos que incidan en los sentidos, comúnmente apreciamos la disminución visual con mayor frecuencia. ¿Qué puede ocurrir con la capacidad auditiva? Lo más común es que el tímpano pierda elasticidad, y las uniones entre los huesos del oído medio se endurezcan, afectando la transmisión del sonido. El anciano manifiesta que no oye. Existe otro trastorno, muy habitual que puede presentarse en forma aislada o sumarse a la disminución en la captación de sonidos; es la audición de molestos silbidos y zumbidos. La derivación por parte del médico clínico a un otorrinolaringólogo, y si éste lo juzga necesario; la concurrencia a un centro audiológico, son los primeros paso a seguir. Y no deben omitirse. Ya que la pérdida de la capacidad auditiva y sus consecuencias psicológicas son muy importantes para la calidad de vida del anciano. Existen muchos tratamientos, según la causa, puede tratarse desde un simple tapón de cera ó acumulación de líquido en el oído. Otras causas, como infecciones, pueden provocar una patología del laberinto (órgano del equilibrio situado en el oído medio) y originar vértigo y mareos. Las infecciones desaparecen con el tratamiento médico, y con ellas sus síntomas. Otras veces; también la artrosis puede ser la causa de la pérdida de audición en los ancianos. El escepticismo hacia los audífonosA veces, tras estudiar las causas, el tratamiento es la utilización de audífonos. El rechazo es algo muy común. En lugares donde hablan más de tres personas, sin respetar los tiempos para hablar de cada uno, los audífonos simples sólo aumentan el sonido, pero la falta de diferenciación entre éstos persiste, y no siempre se obtiene la solución a la dificultad. Hay distintos tipos de audífonos; los más simples sólo aumentan el sonido, otros; más sofisticados, amplifican unos sonidos y otros no. Algunos, logran filtrar los ruidos de fondo. Es necesario consultar acerca del audífono adecuado para cada sintomatología. Y no abandonar su uso. Consecuencias psicológicas
Aparecen desde consejos a reclamos familiares. Las personas que conviven con el anciano suelen quejarse por el volumen de la televisión. La familia “pide” la búsqueda de una solución. En algunas oportunidades la situación aparece confusa, ya que ésta patología se manifiesta en forma más severa en algunas ocasiones y es muy suave en otras. Según factores externos, emocionales, y otros. Algunas veces, hasta se llega a pensar que el anciano “dice que no oye”, hecho observado en la conocida frase “no oye lo que no quiere” u “ojo que escucha”. La incidencia social de la pérdida paulatina de audición, no se limita al entorno familiar, la persona afectada comienza a dejar de participar en las conversaciones, deja de acudir a reuniones y finalmente se encierra en si mismo. La utilización de audífonos, es aconsejable a fin de evitarse las consecuencias psicológicas mencionadas. |




Ante el avance de los síntomas físicos, y la falta de un tratamiento adecuado, crece la frustración, debido a la imposibilidad de participar de una conversación. Si bien, se logra oír las palabras, el ruido del ambiente se siente entremezclado con éstas, no pudiéndose diferenciar entre el habla y el ruido de fondo.

